Washington, Estados Unidos. – El presidente Donald Trump ha ordenado al Pentágono iniciar “de inmediato” pruebas de armas nucleares en un mensaje difundido en la red social truth. La decisión marca un giro radical en la política de seguridad global.
De acuerdo con funcionarios del Departamento de Defensa, la orden busca “evaluar la capacidad estratégica y la disuasión nuclear de Estados Unidos ante las amenazas emergentes”. Sin embargo, el anuncio ha generado alarma en la comunidad internacional y entre los aliados de la OTAN.
El posible regreso a las pruebas nucleares rompería más de 30 años de moratoria no oficial mantenida por Washington desde 1992, cuando se realizaron los últimos ensayos subterráneos en el desierto de Nevada.
Expertos en seguridad y política exterior advierten que esta medida podría provocar una nueva carrera armamentística con potencias como Rusia y China, en un contexto de crecientes tensiones globales y guerras regionales abiertas.
Desde Moscú, el Kremlin ha calificado la orden de “acto de provocación” y ha advertido que Rusia “responderá de manera proporcional” si se concreta un ensayo nuclear estadounidense. Por su parte, Pekín instó a Washington a actuar con “responsabilidad y moderación”.
La Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT) expresó su “profunda preocupación” e instó a Estados Unidos a mantener el compromiso con la no proliferación. El tratado, firmado en 1996, prohíbe todas las pruebas nucleares, aunque nunca ha sido ratificado por Washington.
Mientras tanto, la Casa Blanca y el Pentágono mantienen silencio oficial, limitándose a señalar que “todas las decisiones estratégicas se enmarcan en la defensa nacional”. El mundo observa con inquietud un posible retroceso en los acuerdos de desarme nuclear que habían estabilizado el equilibrio global durante décadas.






