Madrid, España. – En la madrugada de este viernes, unas 50 personas sin hogar pasaron la noche en el aeropuerto de Barajas (Madrid), desafiando la reciente prohibición impuesta por Aena que restringe la estancia de personas sin billete válido. La situación ha generado una creciente controversia social.
La nueva normativa, en vigor desde esta semana, busca limitar el uso de las instalaciones aeroportuarias exclusivamente a viajeros. Sin embargo, ha afectado directamente a quienes, por necesidad, encontraban en Barajas un lugar relativamente seguro para dormir.
Testigos aseguran que la primera noche bajo la nueva norma fue tensa. Algunos sin techo fueron desalojados, mientras que otros lograron permanecer en zonas menos vigiladas del aeropuerto. Organizaciones sociales denuncian una «criminalización de la pobreza».
Colectivos como Solidarios o la Red de Apoyo Vecinal critican duramente la medida, alegando que no se ha ofrecido ninguna alternativa habitacional a estas personas. Además, advierten que la expulsión puede agravar su situación, dejándolos más expuestos y vulnerables.
Aena, por su parte, defiende que la medida busca mejorar la seguridad y el confort de los pasajeros. Afirma que ha coordinado acciones con servicios sociales municipales, aunque estos aseguran que no cuentan con suficientes plazas para acoger a todos los afectados.
El Ayuntamiento de Madrid, mediante un comunicado, afirma que está decisión los ha tomado «por sorpresa y desacuerdo ante la decisión unilateral de AENA de expulsar desde hoy mismo a las personas que pernoctan en el aeropuerto. Una medida que no ha sido comunicada ni consensuada en las reuniones técnicas que cada semana mantienen representantes de AENA, del aeropuerto, del Ayuntamiento de Madrid, de la Comunidad de Madrid y de la Delegación del Gobierno».
«Una decisión cruel y sin un ápice de empatía y humanidad que, al ejecutarse en este momento, interrumpe el trabajo de intervención social y vinculación que, con enorme profesionalidad, están realizando los Equipos de Calle municipales en el aeropuerto para dar una respuesta digna a estas personas»
Algunas personas sin hogar explicaron a medios locales que prefieren dormir en el aeropuerto por miedo a sufrir agresiones en la calle. “Aquí al menos hay luz, baños y cámaras”, comentó uno de ellos.
La escena de decenas de personas durmiendo en los pasillos de un aeropuerto internacional refleja una crisis silenciosa que, a pesar de su visibilidad, sigue sin respuestas estructurales.






