Un fallo técnico en el sistema de radar del centro de control de tráfico aéreo NATS en Swanwick, al sur de Inglaterra, ha provocado un verdadero caos en los aeropuertos del área metropolitana de Londres. La interrupción, que duró alrededor de 25 minutos, se produjo durante una hora de alta congestión aérea, afectando de inmediato las operaciones en algunos de los aeródromos más transitados de Europa.
Según confirmó la propia NATS (National Air Traffic Services), el fallo impidió momentáneamente la gestión segura de las rutas aéreas, lo que obligó a las autoridades a desviar más de 50 vuelos y suspender temporalmente numerosas operaciones. Aunque el servicio ya ha sido restablecido, las consecuencias continúan afectando a miles de pasajeros.
Los aeropuertos más perjudicados fueron Heathrow, Gatwick, Luton y Stansted, donde se registraron retrasos masivos, cancelaciones y colas interminables. Algunos vuelos fueron redirigidos a aeropuertos alternativos, como Manchester o París, lo que generó aún más demoras en las conexiones internacionales.
El fallo ha ocurrido en un momento de máxima demanda, cuando la temporada vacacional alcanza su punto álgido. Familias, turistas y viajeros de negocios han manifestado su frustración ante la falta de información clara durante las primeras horas del incidente. Las aerolíneas piden paciencia mientras intentan reorganizar los vuelos afectados.
NATS ha explicado que el problema estuvo relacionado con “una anomalía en el sistema de visualización radar”, aunque aseguran que en ningún momento se comprometió la seguridad aérea. Sin embargo, el suceso ha reavivado las críticas sobre la fragilidad del sistema de control aéreo británico.
ℹ️Technical issue at Swanwick
As a result of a technical issue at NATS Swanwick air traffic control centre, we are limiting the number of aircraft flying in the London control area in order to ensure safety, which is always our first priority.
(1/3) pic.twitter.com/HzBYPGcq7M— NATS (@NATS) July 30, 2025
Las aerolíneas como British Airways, EasyJet y Ryanair han tenido que cancelar decenas de vuelos. Algunas han ofrecido alojamiento gratuito, reembolsos o cambios de ruta, pero advierten que los efectos colaterales podrían sentirse durante al menos 48 horas.
Por su parte, el Gobierno británico ha exigido un informe completo sobre el fallo y posibles mejoras para evitar incidentes similares en el futuro. La autoridad de aviación civil del Reino Unido (CAA) también ha iniciado una revisión de emergencia del protocolo técnico.
Este incidente recuerda al colapso aéreo ocurrido en agosto de 2023, cuando un fallo similar en NATS provocó más de 1.500 cancelaciones. Aunque en esta ocasión la duración fue menor, el impacto demuestra nuevamente la alta dependencia tecnológica de la infraestructura aérea moderna.






