Caracas, Venezuela: – Venezuela dio el pistoletazo oficial a su temporada navideña el 1 de octubre de 2025, un ritual que el gobierno chavista ha convertido en tradición: “Venezuela huele a Navidad” es la frase con la que Nicolás Maduro anunció el inicio anticipado de las festividades. El evento tuvo lugar en la Plaza Bolívar de Caracas, con el encendido de luces, música y presencia de autoridades.
Durante la ceremonia, las autoridades aseguraron que las celebraciones se desarrollarán “en paz”, en un momento marcado por la tensión con Estados Unidos. El trasfondo geopolítico no pasa desapercibido: EE.UU. desplegó fuerzas navales en el mar Caribe con el argumento de combatir el narcotráfico, lo que Caracas interpreta como una amenaza directa a su soberanía.
Maduro hace explotar fuegos artificiales (dando inicio a su navidad) en el centro de torturas más grande de América Latina, una prisión en la que han asesinado, violado, electrocutado y torturado opositores, y actualmente tiene cientos de rehenes:https://t.co/zTYTMV5521
— Emmanuel Rincón (@EmmaRincon) October 2, 2025
Este adelanto navideño no es algo nuevo. Desde que Maduro llegó al poder en 2013, ha adoptado como política encender la Navidad en octubre, argumentando que esa “fórmula” beneficia la economía, la cultura y el ánimo del pueblo. Durante años anteriores ya se anticiparon luces y actos festivos en octubre, en medio de críticas por usar lo religioso con fines diplomáticos o políticos.
En el acto este año, participó la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, quien presionó el botón de encendido de las luces navideñas. También se iluminó la tradicional cruz del Waraira Repano (el Ávila), que cada temporada simboliza el espíritu festivo en la capital.
Pero detrás del brillo y la música, las autoridades venezolanas insisten con un mensaje firme: la Navidad será una expresión de resistencia frente a lo que llaman “injerencia externa”. En los discursos oficiales, se evoca la idea de que esas celebraciones también refuerzan la identidad nacional y la autoestima colectiva ante tensiones internacionales.
Paralelamente, el gobierno ha desplegado maniobras militares y decretado estados excepcionales ante lo que considera provocaciones por parte de EE.UU. El contexto es complejo: mientras Venezuela canta villancicos en plazas públicas, la sombra de conflictos geoestratégicos flota sobre el Caribe.
Para muchos ciudadanos, esta Navidad anticipada es también una estrategia simbólica: distraer de la crisis económica, suavizar el ánimo social o consolidar apoyos políticos en momentos tensos. Algunos críticos lo ven como un uso político de lo festivo. Aun así, durante esa noche cientos de personas salieron a la calle a observar el encendido, con luces bengala y villancicos, en medio de una atmósfera de esperanza y prevención simultáneas.






