La Paz, Bolivia. – El centrista Rodrigo Paz se convirtió este domingo en presidente electo de Bolivia con un 54,53 % de los votos, derrotando al conservador Jorge “Tuto” Quiroga (45,47 %) en la segunda vuelta. La victoria marca un cambio profundo en el panorama político boliviano.
Con esta elección se pone fin al dominio de casi dos décadas del partido Movimiento al Socialismo (MAS), que ha gobernado desde comienzos de los años 2000. Su gradual declive se reflejó en los resultados: una derrota histórica y escasa representación en el Congreso.
Paz llega con una propuesta titulada “capitalismo para todos”, que incluye descentralización del presupuesto, fomento al emprendimiento y reformas en salud, educación y justicia. Sin embargo, hereda una economía agobiada por una inflación del 23 %, escasez de combustible y reservas extranjeras reducidas.
La oposición le recuerda que su partido no cuenta con mayoría absoluta en las cámaras, por lo que necesitará alianzas para gobernar. A su vez, gran parte de la población espera resultados rápidos en seguridad y calidad de vida.
Los ciudadanos expresaron alivio e ilusión ante el cambio. En numerosos departamentos se vieron celebraciones, mientras la izquierda reflexiona sobre su futuro sin MAS al frente del Ejecutivo.
Entre los retos está reorganizar un gasto público elevado, reformar empresas estatales y mejorar la gestión de recursos naturales como el litio, clave en la economía boliviana. Hasta ahora, Paz ha prometido hacerlo sin “terapia de choque”.
Este cambio político boliviano no solo repercute en la región, sino también en Europa, donde observan una Bolivia más abierta a la inversión y a diversificar sus nexos internacionales.






