Caracas, Venezuela. – El Gobierno de Venezuela y la República de Cuba expresaron hoy un fuerte rechazo al reciente anuncio de Estados Unidos, que duplicó la recompensa por información que conduzca al arresto de Nicolás Maduro, elevándola a 50 millones de dólares.
El canciller venezolano Yván Gil calificó la medida como una “burda operación de propaganda política” y una “cortina de humo más ridícula que hemos visto”, denunciando que busca desviar la atención de conflictos estatus internos de EE.UU.
Por su parte, el canciller cubano Bruno Rodríguez, desde la red social X, tachó la recompensa de “fraudulenta” y la consideró un nuevo acto de agresión contra “esa hermana nación”, en alusión a Venezuela.
En este contexto, Caracas también agradeció públicamente la solidaridad de Cuba, así como de Nicaragua e Irán. El presidente venezolano mostró aprecio por su respaldo frente a lo que calificaron como una injerencia de carácter unilateral.
El anuncio de la recompensa se produjo justo después de que las autoridades venezolanas informaran sobre un atentado frustrado en la Plaza Venezuela, en Caracas, donde presuntos conspiradores intentaron usar explosivos, según afirmó Diosdado Cabello. El régimen responsabilizó a la oposición y a EE.UU. de estar detrás del incidente.
🇻🇪 Venezuela rechaza recompensa de EE.UU. y denuncia injerencia política
Venezuela y Cuba rechazan la recompensa de EE.UU. por Maduro y denuncian injerencia tras frustrar atentado en Caracas.https://t.co/dmvjjoRzlk pic.twitter.com/COTE2Q7K2A
— Sepa Más (@Sepa_mass) August 8, 2025
Desde Washington, la fiscal general Pam Bondi y el Secretario de Estado Marco Rubio acusaron al presidente Maduro de mantener vínculos con organizaciones criminales como el Cartel de los Soles, el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa, además de señalarlo como una amenaza para la seguridad nacional.
El Gobierno venezolano sostiene que este anuncio representa una estrategia de ataque comunicacional impulsada por la ultraderecha venezolana desde EE.UU., y reafirma que la dignidad de la patria no está en venta, apelando a la soberanía nacional.
Tanto Venezuela como Cuba insisten en considerar el hecho como una injerencia injustificada, mientras que Caracas refuerza su narrativa de seguridad interna tras neutralizar el presunto atentado. La tensión diplomática entre ambos países y Washington continúa elevándose.






