Madrid, España. – La Comunidad de Madrid ha aprobado un decreto que pone fin al uso individual de dispositivos digitales en las aulas de Educación Infantil y Primaria a partir del curso escolar 2025/26. La medida afectará a todos los centros educativos sostenidos con fondos públicos, es decir, colegios públicos y concertados.
El objetivo principal de esta normativa es reducir el uso excesivo de pantallas entre los más pequeños y reforzar la enseñanza tradicional basada en libros impresos y material manipulativo, especialmente en las primeras etapas del aprendizaje.
Desde el gobierno regional, se argumenta que esta decisión responde a preocupaciones de padres, expertos en pedagogía y salud, quienes alertan sobre los posibles efectos negativos del abuso de dispositivos digitales en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños.
Según la Consejería de Educación, no se eliminará por completo la tecnología de las aulas, sino que su uso será puntual y supervisado por el profesorado. La enseñanza digital continuará en etapas posteriores, como Secundaria y Bachillerato.
📲 La Comunidad de Madrid aprueba eliminar el uso individual de dispositivos digitales en Infantil y Primaria desde el próximo curso.
👉 Podrán manejarlos solo de manera compartida y supervisada, entre 1 y 2 horas a la semana.
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— Comunidad de Madrid (@ComunidadMadrid) July 23, 2025
Organizaciones de padres y profesionales del ámbito educativo han reaccionado con opiniones divididas. Mientras algunos celebran la medida como un paso hacia una educación más saludable y equilibrada, otros consideran que puede suponer un retroceso en la competencia digital de los alumnos.
La nueva normativa también obligará a los centros a adaptar sus materiales curriculares para prescindir de los libros digitales en las etapas afectadas. Esto implicará un ajuste en el presupuesto educativo y en los contratos con editoriales.
Además, el gobierno madrileño ha asegurado que ofrecerá formación adicional al profesorado para reforzar metodologías tradicionales y facilitar la transición hacia un modelo menos dependiente de dispositivos electrónicos.
Esta decisión se enmarca en una tendencia creciente a nivel internacional de revisar el uso de la tecnología en las aulas a edades tempranas. Madrid se convierte así en una de las primeras regiones de España en adoptar una postura firme respecto al uso de pantallas en la educación infantil.






